Ushuaia, diciembre de 2025.

LA RADIOAFICION EN ARGENTINA

Una sencilla editorial…

Hay temas que en la vida no queremos, no deseamos o no sabemos cómo abordar, es natural dada la vorágine en la que vivimos hoy, todo ya… todo ahora y un cambio de valores de la sociedad innegable y mucho menos ocultable, cuando simplemente nos ponemos a pensar como vivíamos hace cuatro o cinco décadas atrás.

Evidentemente hemos perdido o han quedado en el olvido desplazadas a un costado del camino porque claro “no tengo tiempo”, después me ocupo de este tema, y esta postergación continua de la reflexión necesaria, del análisis que debemos hacer sobre nuestra vida, nuestros éxitos y fracasos son hoy una prioridad cercana a la prioridad “z”.

Parecería ser que el tiempo ha disminuido que necesitamos un día de cuarenta y ocho horas. ¿Estaremos intentando tapar el sol con una mano? ¿Estaremos dejando postergadas las cuestiones importantes de nuestra vida, lo que realmente justifica todos los esfuerzos todo el trabajo? ¿Tendremos en claro que lo único valioso en la vida son los sentimientos y no las cosas que compramos con dinero?

Lo cierto es que a muchas personas hoy les alcanza con “sobrevivir”, sin advertir que la vida es una sola, que lo único que no tiene vuelta atrás es el tiempo, y que ese tiempo debe ser empleado de la mejor manera, especialmente haciendo lo que realmente nos gusta simultáneamente con el cumplimiento de nuestras obligaciones, que claro son impostergables.

Mi padre, don Pedro decía siempre “debemos trabajar para vivir y no vivir para trabajar”, una filosofía sencilla, de pueblo, pero concreta y real.

La mayor competencia que debemos adquirir para intentar ser personas plenas y felices es aprender como malabaristas a poner en el aire todas las pelotas DE LA VIDA,  sin que se nos caiga ninguna y si alguna se cae levantarla y seguir en ese continuo equilibrio de las cosas importantes y las que debemos cumplir, porque son nuestras obligaciones.

Las cosas más importantes además de los sentimientos son nuestros sueños, nuestros proyectos sin lugar a duda, trascender en nuestros hijos, que la fama que vamos construyendo sea la mejor, que nuestros errores y su subsanación sirvan para que aprendamos y aprendan nuestros hijos y nietos, para que podamos algún día mirar hacia atrás y que todo lo vivido tenga valor para nosotros y nuestros afectos.  

En este momento de esta reflexión que no pretende ser filosófica ni mucho menos, debo decir que una parte de mis proyectos se van cumpliendo, que mi familia es el motor que me impulsa, que vivo para y por ellos y que hay algunos aspectos de algún capítulo de mi vida que merece una nueva reflexión, un nuevo alto en el camino para observar como evoluciona ese mundillo de las telecomunicaciones que desde niño me fascina.

Estas tecnologías no en vano requieren mi atención porque vincularme, conocer otras culturas, otras formas de pensar y vivir siempre me ha despertado una gran curiosidad y aquí estamos después de casi seis décadas con deseos de trabajar para mejorar esto que se llama radioafición un fenómeno que para muchos es desconocido, hasta que asoman la cabeza por la ventana y se preguntan ¿Por qué no comencé antes a transitar el camino de la RADIO?

El hecho de que esta actividad se aleje del mundo de las obligaciones, dado su carácter lúdico, amateur, voluntario, es quizás un pilar que la sostiene y es el placer de hacer RADIO, porque evidentemente quienes estamos en ella, estamos porque deseamos estar, nadie nos obliga a pertenecer y a participar.

Quizás sea un buen punto de partida para reflexionar como esta hoy nuestra actividad.

La radioafición se ha ido desnaturalizando, ha ido perdiendo en nuestro país su esencia, su “su magia, la magia de la RADIO”.

Sin embargo y a pesar de las grandes dificultades para la necesaria renovación generacional, que no termina de producirse, ya que jóvenes, adolescentes y niños todavía están ausentes de la actividad y son la excepción que confirma la regla, dado que sus intereses se centran en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, un hecho concreto e innegable.

Tal es la magnitud del problema de orden mundial, que la educación en el mundo duda entre prohibir y buscar como aprovechar este nuevo recurso.

Hay voces que se escuchan que sostienen debemos prohibir el uso de teléfonos celulares en las escuelas; en Australia hace pocos días se prohibió que menores de dieciséis años participen en las redes sociales, multando a las empresas que prestan estos servicios con multas multi millonarias.

Todo un síntoma del impacto negativo a juicio de las autoridades australianas, que produce en los más jóvenes y adolescentes el uso de estas redes, que los llevo a la prohibición.

El carácter universal de estas redes y la ausencia de limites o fronteras en su uso, nos habla claramente de que pueden transformarse en un gran recurso para formar opinión, crear nuevas reglas, influir en la toma de decisiones, en todos los aspectos de la vida humana.

Es imposible negar su influencia y basta observar lo que ocurre a nuestro alrededor, en las escuelas, en las familias; por ejemplo la madre poniendo un cesto donde pide a todos que dejen sus celulares, antes de comer, etc.

Los nuevos fenómenos sociales que se están produciendo como consecuencia del uso descontrolado e ilimitado de estas redes indica que la popularidad de las redes sociales ha transformado nuestro mundo de manera significativa. Estas plataformas han revolucionado la forma en que nos comunicamos, compartimos información y nos relacionamos. Sin embargo, no todo es positivo. Las redes sociales también han traído consigo una serie de consecuencias que afectan diversos aspectos de nuestra vida diaria. Es crucial entender estas consecuencias para poder manejarlas de manera efectiva.

Las redes sociales pueden tener un impacto profundo en nuestra salud mental, hábitos, habilidades sociales y percepción de la realidad. Desde la adicción y el estrés hasta la alteración de los hábitos de sueño y la desconexión del mundo real, las consecuencias son variadas y complejas. Conocer estos efectos es el primer paso para mitigar su impacto negativo y aprovechar al máximo los beneficios que estas plataformas pueden ofrecer.

Es obvio que escapa a nuestras posibilidades indagar, investigar estas cuestiones dado que aun para la ciencia es un terreno inexplorado y desconocido.

Lo que si debiésemos hacer es tomar nota de este fenómeno mundial y pensar de que manera podemos ir sumando medidas que permitan acercar e incluir a los más jóvenes absortos por estas tecnologías, quienes deambulan por las calles mirando el celular como si ahí estuviera la solución de todos sus problemas.

Esta realidad es innegable y no es necesario ser un experto para darnos cuenta que ahí radica el problema del desinterés en las tecnologías “antiguas” casi “prehistóricas”, ¿que podemos ofrecer a las nuevas generaciones para que se acerquen y se incluyan en este hermoso mundo de la radioafición? Por cierto, hermoso para los que lo conocemos.  Ellos aún no han podido descubrir lo que nosotros hace mucho hemos descubierto, que más allá de las tecnologías que empleamos, la amistad lograda no tiene precio.

¿Qué puede hacerse para que los niños y adolescentes incluyan en sus intereses la RADIO?

En primer lugar, propongo que reflexionemos sobre nosotros mismos y nuestras actividades en ese mundillo de la RADIO.

Sabemos que los radioclubes y los grupos de DX, son agrupaciones de personas que en general tienen su licencia vigente pero muy pocos, un pequeño porcentaje de cada club o grupo, trabaja para sostener su institución y sus proyectos institucionales.

Al 12-12-2024 el listado de licencias emitidas por ENACOM sumaba 17.139 radioaficionados. De esta cifra en el aire los que hacemos radio podemos encontrar menos de mil y una cifra cercana a los quinientos se ajusta más a la realidad.   Apenas un escaso 6 % de quienes tienen licencia hacen radio efectivamente.

En los RC es habitual que se reúnan para comer treinta o cuarenta personas, pero a la hora de trabajar solo habrá unos pocos, quizás menos de diez colaborando en todo lo que se debe hacer cotidianamente,

Es de conocimiento público toda esta información que no tiene rigor estadístico pero si refleja una triste realidad, en los clubes cada vez somos menos trabajando y nos reunimos si para comer…

En nuestro Radio Club Ushuaia sumamos apenas cuarenta y tres socios/as y por ejemplo en el examen que tomamos el día 08/12/2025 éramos cinco integrantes (toda la comisión directiva) trabajando. Apenas un 12 % de la masa societaria,

En el estatuto institucional alguien escribió alguna vez una serie de buenas intenciones y propósitos que hoy no están vigentes, en la mayoría de los RC.

En nuestro caso demoramos cuarenta años en cambiar radicalmente el nuestro, logrando modificaciones no a los objetivos, sino a las cuestiones operativas, de comunicación de participación masiva, de registro de las reuniones y asambleas, en un intento de mejorar sensiblemente la participación.

Seguramente habrá escusas para justificar este deterioro evidente de la radio como la conocimos hace más de cinco décadas… Creo que el fondo de la cuestión es que muchos LU / LW hoy han perdido la magia de la RADIO, las razones, muchas, incontables además de lo que ya comentamos sobre el uso de INTERNET y sus redes sociales.

Lo cierto es que hay una gran cantidad de radioaficionados que no tiene idea de lo que es la radio, que solo tiene su licencia y realmente no sabe qué hacer con ella, ni para que la tienen.

Una de las cuestiones esenciales de este asunto es «lo que no se sabe». Una gran mayoría se quedó con lo poco que recibió en el curso de ingreso a la actividad, sin entender que en ese momento comenzaba un largo camino, que exige aprendizaje continuo y a la vez un padrinazgo natural de los que más saben con los que menos saben, para que el legado de la radio se mantenga y crezca en el tiempo.

Los primeros pasos son esenciales, la formación es esencial, hoy a cada paso vemos radioaficionados que no saben casi nada de esta hermosa actividad, en consecuencia, ¿que pueden dar? ¿de qué pueden hablar? ¿más que de si el asado está a punto o los fideos con tuco están al dente?  

Encontrar hoy en cualquier frecuencia LU/LW un par de radioaficionados hablando de temas de radio, propagación, antenas, modos, equipos, DX etc. es como encontrar la perla negra…

Los Radio clubes deberían ser lugar de reunión donde se disfruta de la radio, y de la amistad, pero donde esencialmente se aprende como, cuando, donde, para que, con que operar, si deseamos lograr resultados en nuestra actividad.

Hoy preguntar sobre la atenuación de la capa D al medio día, la atenuación en un cable coaxial RG58U en 146 MHz o 435 MHz, que son las corrientes de desplazamiento en una antena vertical, que es el tripolo, como instalar una vertical si en el agua de mar o en la costa sobre la arena, que es la ROE y que esta no es el problema esencial de un sistema irradiante, sino su eficiencia es decir su baja resistencia de radiación, porque no se debe emitir… es mucho, es chino básico, además porque no debemos molestar al argentino que llama CQ DX, porque usar balun en un dipolo, que es una antena de hilo largo, porque las antenas verticales ocupan lugar en nuestro terreno, la importancia de la tierra donde la instalamos y su resistencia a la RF, como debemos desempeñarnos al operar; en fin miles de cosas que son para muchos como dijimos, chino básico.

Hace tiempo propuse que nuestro radio club se convirtiera en ESCUELA alguien diajo en ese momento que como era posible convertir al club en escuela?  hoy además de todas las actividades radiales y eventos tenemos nuestra escuela, enseñamos y aprendemos, en parte el sueño esta cumplido, egresaron seis nuevos radioaficionados que están muy entusiasmados y ansiosos por comenzar a transitar el mundo de la RADIO.

Además, el lunes egresaron once nuevos Operadores Radiotelefonistas Restringidos y según sabemos el RC Ushuaia es el único radio club de Argentina en ofrecer este curso (Ver

https://enacom.gob.ar/instituciones-autorizadas_p1461)

Creemos que cuando los RC sean verdaderas escuelas de radio esto cambiará y además logremos atraer y que se queden en los clubes y se enamoren de la radio, las nuevas generaciones, la radioafición tendrá futuro, hoy no lo tiene.

LU1XU 73 DX.